¿Qué es la Sofrología? Complementa el artículo del Dr. Mario Alonso Hernández La sofrología y sus aplicaciones pedagógicas. 

Boletín del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid, nº 252, enero-febrero 2015, p. 32.

 

https://www.cdlmadrid.org/cdl/bibliotecaboletines/boletines-2015/012015/012015.html#34/z

 

"En la Olimpiada, media hora antes de salir al estadio, el entrenamiento sofrológico que realicé me aportó una enorme tranquilidad, sentida en todas las áreas de mi cuerpo (...). La vivencia que tuve al salir al estadio y pisar la zona de tiro fue la de no sentir la menor inquietud, una tranquilidad del 120% en el justo momento de tensar el arco, apuntar y soltar la flecha”. Es el testimonio del arquero Antonio Rebollo sobre el disparo al pebetero olímpico que inauguró la llama ceremonial de Barcelona 92.

Así lo recoge en su libro Sofrología. Olimpismo y deporte profesional. Altos rendimientos (1993) el Dr. Mariano Espinosa, hoy director de la Sección Española de la Escuela Internacional de Sofrología, y quien entonces entrenó a Rebollo y a otros atletas. Y es que son varios los deportistas de elite que han atribuido parte de su éxito al entrenamiento sofrológico: Severiano Ballesteros, Cayetano Martínez de Irujo, o el Equipo Nacional Femenino de Hockey Hierba que también se hizo con el oro en el 92.

La Sofrología ha sido designada ambiciosamente como ciencia de la consciencia humana, y más modestamente como un conjunto de métodos y técnicas de relajación. Constituye, en cualquier caso, una propuesta científica relevante. Y tiene la cualidad de ser una disciplina germinada en España. Su fundador fue el neuropsiquiatra de origen colombiano Alfonso Caycedo, quien bajo la dirección y el apoyo de López Ibor, creó en el hospital provincial de Madrid un subdepartamento de hipnosis y relajación –luego de sofrología clínica– con rango académico.

Estamos en 1960. Caycedo viaja luego a Suiza para estudiar con Binswanger, psiquiatra y fenomenólogo, y dotar así a la sofrología de fundamento psicofilosófico. Allí conoce a la que será su mujer, y observándola practicar yoga decide seguir su búsqueda en Oriente. Viaja entonces durante dos años por la India, el Tíbet y Japón. Y de sus investigaciones sobre el yoga, el budismo y el zen emerge su síntesis definitiva: un método occidental de relajación dinámica con base médica –pues se hace acopio de las principales técnicas clínicas, como el entrenamiento autógeno de Schultz y la relajación muscular progresiva de Jacobson–, permeado por elementos de las tradiciones orientales.

A su regreso de Oriente, Caycedo se instala en Barcelona, y entre los años 60 y 80 la sofrología cuaja entre muchos especialistas: psiquiatría, psicología, estomatología, pediatría… Cabe destacar su influencia en la ginecología, concretamente por sus aplicaciones en el ámbito de la preparación a la maternidad que llevó a cabo el Dr. Álvaro Aguirre de Carcer. En 1988, Caycedo acuña el concepto “Sofrología Caycediana” para continuar por separado su propia singladura. Que unos le sigan y otros no muestra que la sofrología era ya entonces un proyecto sólido, capaz de crecer también al margen de su fundador. Una propuesta, además, a la que hay que agradecer la consideración que siempre ha tenido con la Pedagogía y sus profesionales. La sofrología. ¿Una revolución en psicología, pedagogía, medicina? (París, 1977), titulaba ya entonces el manual de Boon, Davrou y Macquet.

Hoy, un título menos revolucionario pero de enjundioso contenido didáctico lo tenemos en “Pedagogía y sofrología” [*], artículo donde el pedagogo Dr. José Jiménez López desgrana una experiencia evaluada de entrenamiento sofrológico con un grupo de Educación Secundaria. Excelente augurio, en resumen, que un médico y una pedagoga encuentren en este Colegio Profesional un espacio interdisciplinar donde compartir sus proyectos con la comunidad educativa. A ver si entre todos conseguimos hacer diana en esto de la educación.

[*] Cuadernos de Pedagogía, nº 340, noviembre 2004, pp. 34-8: http://www.sofro.net/pedagogiasofrologia.htm [Dic. 2014].