Sátira en defensa del maltratado nombre de la Pedagogía con motivo de la publicación de un libro de cuyo título, autor, etc., no quiero acordarme.

El Imparcial, 8 de marzo de 2016

El tiro al pedagogo es ya un hobby demasiado vulgar. Blanco fácil y confortable da este, en nuestra erística mediática, el juego que antaño daba el pianista en las broncas tabernarias del oeste; aunque también hay plumas de copete más castizo que prefieren tajarle con espada ropera. Con estos mimbres, nunca faltan encastillados panfletos sobre la destrucción de la enseñanza por parte de la ignorante conjura pedagógica. Que así es como se alivia, desde el dintel del epígrafe, el último rugido en esta suerte de pasquines. Libelo editado por una firma, cuyo nombre le añade a la cubierta –justicia poética– una indicativa peana sobre su propio desnorte.

¡Ah, pérfido paidagogo, maquinador abyecto que de esclavo del griego pasaste, sin saberlo siquiera, a dómine del Novus ordo seclorum! Y es que, lejos de indignarme, sonrío recordando cierto comentario sobre la chaladura conspirativa del malogrado David Icke. Al principio, decía el reportero, Icke parece un tipo audaz con información privilegiada. Pero cuando empieza con eso de los reptilianos es como si alguien te ofreciese una tarta coronada con una guinda de mierda. El pastel promete y tienes apetito, pero ¿cogerías una ración? La guinda de Icke –su tarta de guinda–, es que nuestro planeta está dominado por una fraternidad de lagartos antropomorfos, oriundos de la Constelación Draco. Al parecer, y el tipo va en serio, entre dicha cofradía estarían Al Gore, los Bush, la reina de Inglaterra, la familia Rothschild, y el actor y músico de country Kris Kristofferson. ¿Indigesto? Pues por lo que toca a nuestro asunto parece que algunos estuvieran balbuciendo sabios protocolos de análoga..., clarividencia. (...) Siguen en el enlace al artículo publicado: http://www.elimparcial.es/noticia/162493/opinion/La-conjura-pedagogica.html